Violet despertó con la mente en blanco, las ganas de estirarse habían desaparecido gracias al clima que hacía, como siempre, estaba lloviendo y hacía mucho frío; después de unos minutos miró al pequeño reloj que tenía en el buró, aun lado de su cama, así que sin ganas se levantó casi de un salto y miró el espejo. Sólo se encontró consigo misma de nuevo, una chica tan pálida como la nieve, cabello negro y largo, y complexión delgada, 18 años, 18 años de seriedad. Tomó unos viejos jeans que a su gusto era lo más cómodo que podía usar, luego sacó una blusa de color negro y manga larga, luego una sudadera y se la puso sin pensar en nada exactamente, así que finalmente se puso sus tenis, su sombrero, cepilló su cabello y después de cepillar sus dientes se dispuso a bajar las escaleras de madera, saludó a su madre, Anne, quien yacía en la cocina brindándole una sonrisa y unos buenos días...Violet, también le sonrió y comió algo antes de salir para irse al colegio, aunque ella no quería ir al colegio, quería ir al bosque de esa gran montaña que estaba frente a ella cuando de pronto escuchó un disparo y agitada volteó, era su padre Richard con su escopeta de nuevo, él era un cazador experto por naturaleza, alto y delgado, siempre con esa loca euforia y vitalidad que lo levantaba su pasión al cazar, esta vez había matado una liebre, aunque ella por el contrario nunca ha tenido agallas para matar y menos a un ser inocente como un animal.
-¿De qué te estás riendo papá?--le dijo con una cara de desagrado--
-Mira pequeña, papá ha traído la cena--levantó la liebre de cabeza con una gran sonrisa--
-Como sea, debo ir al colegio, nos vemos luego.
-Ten buen día cariño.
-Igualmente.
Violet corrió para tomar el autobús de camino a la escuela. Su último año de preparatoria, sus padres estaban muy emocionados y le echaban porras para que finalizara su año escolar bien. Finalmente decidió desviarse un poquito y tomar un respiro en el bosque, así que sin que sus padres se enteraran regresó a casa y por la parte trasera entró para sacar su vieja bicicleta color azul eléctrico que había servido muy bien desde su cumpleaños número 11, su padre se la regaló diciéndole que la había comprado en un prestigiado lugar aunque ella se había dado cuenta que la había comprado por internet, pero eso en realidad no era algo que a ella le importara.
Sin nada en específico en la mente se adentró en la humedad y frialdad del bosque, brincaba un poco ya que las ramas en el suelo y literalmente en todas partes no era muy cómodo, pero eso era algo de lo que ya se había acostumbrado; llegó a ese lugar, el lugar que tanto le encantaba, las rocas, donde estaba el acantilado hacía el océano, estar ahí era como una clase de placer personal, así que sin mas se sentó en una de ellas dejando su bicicleta a un lado, sacó un cigarrillo y lo prendió mientras se relajaba. De pronto se escuchó un ruido detrás de ella, volteó en seguida y vio un pequeño cachorro de lobo herido en el suelo; sorprendida se levantó, tiró el cigarrillo y con cuidado se acercó al pequeño lobo, este la miraba adolorido con una patita torcida que ya no podía mover, entonces lo cargó y él se quejó, vio que tenía mordidas, estaba sangrando y tenía la patita derecha torcida, se quitó su sudadera, en esta envolvió al bebé y con una buena técnica la amarró junto con el a su pecho...por un momento...sintió como si alguien la observara, pero prefirió apresurarse, así que subió a su bicicleta y fue camino a casa.
Sus padres no estaban, debieron haber salido como todos los días, casi todo el día; limpió al cachorro y lo envolvió en vendas, en especial en su patita adolorida, lo alimentó y se quedó profundamente dormido. Subió con el en el pecho y se recostó en su cama, también quedó dormida.
Tuvo un presentimiento dormida, una presencia extraña, ¿dónde estaba su mente ahora?. Sus ojos se abrieron de golpe y vio su ventana abierta, rápidamente giró la cabeza y vio una persona correr hacia abajo, ¿y el cachorro? ya no estaba, se incorporó de un salto y un mareo dominó su cabeza pero eso no le impidió salir corriendo hacia abajo persiguiendo a aquella persona que se lo había llevado, corriendo en dirección al bosque escuchó como se quejaba el pequeño lobo y siguió corriendo, entonces, cuando subió hasta arriba, giró la cabeza para todos lados, diablos, lo había perdido, agitada caminaba para todas direcciones y se agarraba la frente sudando.
Maldita sea-pensó- ¿por qué me preocupo tanto por el? A final de cuentas estaba herido, quizá ese era su dueño...pero...no hubiera reaccionado así, seguiré buscando un poquito más...
Entonces sintió una gran fuerza cayendo sobre ella y en segundos estaba en el suelo, era un muchacho quien forcejeaba con ella, Violet intentó quitárselo de encima, pero éste tenía una fuerza superior, así que con dos movimientos capturó sus dos manos y la dejó inmóvil boca arriba, este movimiento había echo que ella se pegara en la cabeza y sangrara, quería gritar pero nunca había sido de esa clase de chicas, si iba a morir, iba a morir y ya; entonces él sacó una roca filosa y la levantó en dirección a matarla...pero se detuvo al verla a los ojos, pasaron unos cuantos segundos y el chico se quitó de encima y se hizo para atrás viéndola. Violet se sorprendió y se levantó, se puso a la defensiva tomando un palo del suelo y entonces lo pudo observar bien, era un chico realmente alto, de tez blanca, ojos color azul, cabello largo hasta los hombros, color negro y despeinado, no traía más ropa que un simple pants negro roto y estaba cubierto de lodo seco por todas partes. Este la miró sin decir nada y gruñó, corrió hacia ella y esta vez si gritó un poco, la levantó rápidamente y la puso en sus hombros, corriendo adentrándose al bosque ella se espantó.
-No se quien rayos seas, pero, por favor, bájame y devuélveme al cachorro, esta muy mal herido y podría perder la vida, lo estoy curando-dijo casi gritando sosteniéndose duro de sus hombros para no caerse por la velocidad-.
Más sin embargo el la ignoró por completo.
-¡Bájame ya! No estoy preguntando, me estas secuestrando ¿sabías?, bájame ahora-siguió siendo ignorada por el-.
Entonces llegaron a un pequeño estanque de agua en el bosque y la bajó, caminó hacia el agua y arrancando un cacho de su roto pants lo llenó de agua y se dio la vuelta de regreso a ella, lentamente le limpió la sangre que le había sacado de la cabeza.
-¿Quién eres?-dijo Violet confundida-.
-Jim...-dijo lentamente-.
-Bueno Jim, ¿podrías devolverme al cachorro?
-¡Tu no entiendes, pudiste haber muerto!-dijo realmente molesto-.
-El que no entiende eres tú, debo regresar a casa, si tu vas a cuidar a ese lobito ¡bien!, pero ¿qué tengo que ver yo en todo esto?, debo volver de acuerdo.
Él hizo una cara de desagrado viéndola y puso las dos manos en su cadera.
-Debo llevarte a tu verdadero hogar, no puedo creerlo..
-¿No puedes creer qué?
-¡Que finjas que no me conoces Vania!
-Aguarda un segundo, ¿Vania?
-Sí...-siguió caminando dando vueltas-.
-Yo no soy "Vania", mi nombre es Violet, y si no me quieres regresar a casa no me importa, encontraré el camino por mi misma, adiós Jim.
Violet estaba enojada, así que se levantó y dio vuelta caminando como una niña de 5 años haciendo berrinche.
-Vania no te pongas así, pensé que estarías feliz de volverme a ver, pero...pensé mal...
Ella lo ignoró y siguió caminando por el bosque, rayos, creyó haberse perdido, pero finalmente encontró el camino a casa; comenzó a llover y sin mas remedio siguió caminando, ya estaba a unas cuadras y entró por la puerta.
-Violet, ¿dónde estabas?-dijo su madre preocupada y horrorizada al verla empapada y golpeada-.
-Tuve un pequeño inconveniente pero estoy bien mamá, ¿dónde está papá?
Miró el reloj, eran las 6:00pm.
-Salió a hablar con su nuevo jefe.
-¿Nuevo jefe?
-Sí, al parecer lo aceptaron en un trabajo en el sur de Texas.
-¿Se irá hasta allá?-levantó las cejas-.
-No hija, nos iremos allá, se que será un cambio radical, del frío al calor, del bosque al desierto, de la lluvia al sol, pero nos acostumbraremos, estoy viendo las casas por allá y tu nueva escuela.
-¿Qué?, no me puedo ir para allá, odio el calor, y estoy por finalizar la preparatoria, no me puedes cambiar así como así de escuela.
-Necesitamos el dinero Violet.
Ella no dijo nada, comió en silencio y fue a su recamara, se recostó y se quedó dormida profundamente.